Burgo de Osma

Situación:

El Burgo de Osma está situado entre el Km 212 y 214 de la N122, a unos 60 Km de la capital de la provincia, a 130 Km de Segovia, a 150 Km de Valladolid y a unos 175 Km de Madrid.

Hacia el Este de la provincia de Soria, es un lugar estratégico para hacer una pausa en los viajes que nos llevan por esa ruta.

Monumentos:

Calles y Plazas.- El Burgo de Osma –declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico Artístico por el Decreto 147/1993, de 24 de Junio, de la Junta de Castilla y León– es la culminación de un proceso de asentamientos humanos que tienen su origen en Úxama, ciudad arévaca y luego romana, que fue la base para la fundación de Osma, al borde del río. El yacimiento posee un aula arqueológica in situ y otra en el Centro Cultural San Agustín.

Tras la restauración episcopal después de la dominación musulmana, al elegir el obispo Pedro de Bourges (San Pedro de Osma) como sede catedralicia un monasterio situado en la orilla izquierda del río Ucero en el año 110, se formó El Burgo de Osma, que cumplió su IX Centenario en el año 2001.

La Catedral.- La Catedral auspició la creación de su plaza (espacio urbano con rincones de un interés extraordinario, donde se pueden apreciar los característicos soportales) y del entramado medieval, de calles irregulares y decrecimiento espontáneo.

La Catedral románica que comenzó a construirse en tiempos de San Pedro de Osma se mantuvo poco tiempo en pie, pues fue demolida para construir la gótica actual. Las obras comenzaron en 1232.

De época renacentista cabe destacar la entrada de la capilla de San Pedro con monumental escalinata, la capilla de Santiago y alguna portada del claustro. Del barroco hay que destacar la monumental torre, obra de José de la Calle y remate de Juan de Sagarbinaga, que señorea el perfil urbano y es el símbolo más significativo de El Burgo de Osma. Barrocas son algunas capillas así como la mayor parte de los retablos. La más importante ampliación llevada a cabo en la Catedral se realizó en el siglo XVIII: sacristía mayor, capilla de Palafox, girola y otras dependencias construidas en época de Carlos III, con el objetivo principal de dotar al templo de unos espacios dignos con motivo de la prevista beatificación de Juan de Palafox. Las trazas fueron de Juan de Villanueva. Sabatini intervino en la conclusión de la capilla palafoxiana.

Prolijo sería mencionar los tesoros artísticos que guarda el templo catedralicio: escultura, pintura, orfebrería, tejidos y ornamentos, rejería, mobiliario, libros y documentos, etc. Especial énfasis merecen la copia de los comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana del año 1086, la escultura románica del Santo Cristo del Milagro, el sepulcro gótico de piedra policromada de San Pedro de Osma y el retablo mayor renacentista obra de Juan de Junio y Juan Picardo.

Hospital de San Agustín y Plaza Mayor.- El obispo Sebastián de Arévalo y Torres fue quien patrocinó la construcción, entre 1694 y 1701, del Hospital de San Agustín, edificio de planta cuadrada con patio central. La fachada es la parte más interesante del edificio: sigue el modelo de palacio Casa de Austria, de tipo alcázar, con dos torres achapiteladas que flanquean el rectangular cuerpo central. En la actualidad el edificio está destinado a Centro Cultural.

El Hospital fue trascendental para el futuro de El Burgo pues dio la pauta para la ampliación y creación de nuevos espacios urbanos en la villa durante el siglo XVIII, de los que el más importante es la plaza Mayor. El edificio se convirtió en referencia de ubicación, de tamaño y de tipología del espacio urbano del que hoy forma parte: la plaza Mayor, cuyos tramos perimetrales son, además del Hospital, flancos de viviendas y, frontero al edificio hospitalario, el Ayuntamiento. La plaza Mayor es un espacio urbano preconcebido (diseñado por el arquitecto Angel Vicente Ubón), de trazado regular y arquitectura uniforme, claramente diferenciado del orgánico núcleo medieval.

El Palacio episcopal.- En la calle Mayor, cerca de la Catedral, se encuentra la residencia del prelado oxomense, a la que se accede por una interesante portada tardogótica, encuadrada por un alfiz de recuerdo musulmán, en medio de una amplia fachada de mampostería. Desde 1342 hasta el siglo XIX, el obispo fue señor temporal de la villa y su tierra, al adquirir los derechos al Cabildo Catedral.

La Muralla Romana.- La muralla encierra el núcleo medieval burgense. Fue levantada por el obispo Pedro de Montoya en el siglo XV. Es de mamposteríade cal y canto con sillares en los ángulos que sirven de refuerzo y está coronada de almenas. De las varias puertas que en ella seabrieron, sólo se conserva la de San Miguel.

Seminario y Real Hospicio.- Poco tiempo después de que se construyeran las importantes obras neoclásicas de la Catedral, ya mencionadas, durante el tiempo en el que fue confesor del rey Carlos III y luego obispo de Osma Fr. Joaquín de Eleta, se edificaron el Seminario, gracias a su directo patronazgo, y el Hospicio, de patronato real. Ambos edificios fueron obra de Luis Bernasconi, ayudante de Sabatini.

Plaza de Toros.- En 1902 el Ayuntamiento encargó a Rodolfo Ibáñez, arquitecto municipal, los proyectos para la construcción de la plaza y la dirección técnica de la obra. Se comenzó en 1903 y se inauguró en 1905. La primera corrida se celebró el 16 de agosto de 1905 con el siguiente cartel: toros de la ganadería de Máximo Hernán, de Colmenar Viejo, para los espadas Francisco Bonal Bonarillo y Antonio Segura Segurita.

La plaza, de titularidad municipal, es un edificio de estilo neomudéjar cuya planta exterior es un polígono de veinticuatro lados. Sufábrica es de piedra de mampostería; ladrillo en la fachada, puertas y ventanas; piedra en los tendidos; columnillas de hierro sujetando el tejado que cubre las gradas y madera en el entramado del tejado.

La fachada es de ladrillo, resaltada del muro. Consta de dos pisos, con tres vanos en cada uno de ellos, flanqueados por un total de cuatro pilas tras que recorren todo lo alto de la fachada. En el piso inferior se abre la puerta principal vigilada por dos ventanas. Los tres vanos son de arco de herradura apuntado. El piso superior tiene tres ventanas de igual luz en arco de medio punto. El remate es una cornisa en tejadillo que destaca por encima del tejado anular. En la fachada figura una reciente y sencilla pintura en negro conla leyenda: PLAZA DE TOROS.

El Castillo de Osma.- El castillo de Osma está situado en un cerro situado en la margen izquierda del río Ucero. La estructura del castillo es de triple recinto, si bien los dos más próximos al río prácticamente han desaparecido. En sus muros se pueden contemplar piedras procedentes de Uxama. El recinto exterior y la torre del agua, que avanza cerca del puente hasta el borde del camino, se construyeron en la segunda mitad del siglo XV, en tiempos del obispo Montoya.

Las vicisitudes militares que padeció la ciudad de Osma desde los siglosVIII al XI (sobre todo durante el X) hacen difícil asegurar el momento de construcción del castillo de Osma. Desde luego, castillo existía en el siglo VIII, pues la fortaleza de Osma figuraba en la relación de plazas fuertes situadas en territorio árabe y que pasaron a los dominios del rey asturiano Alfonso I (739-757). No obstante hasta principios del siglo XI, Osma fue Waksima, nombre con el que era conocida la ciudad por los árabes. Tras los duros avatares de la Reconquista y la muerte de Almanzor en el año 1002, el castillo de Osma pasó a manos cristianas el 1011, por gestión del conde de Castilla Sancho García (995-1017). Desde entonces el castillo de Osma, enclave estratégico en la frontera media del Duero, conoció la paz, pero no la tranquilidad pues fue testigo de la reorganización del territorio tras alejarse el peligro musulmán, de rivalidades nobiliarias, de disputas señoriales, pleitos jurisdiccionales y presencias episcopales.

Fiestas:

Las fiestas patronales de El Burgo de Osma se celebran del 14 al 19 de agosto en honor de la Virgen del Espino (15 de agosto) y de San Roque (16 de agosto) desde 1600 con actos de todo tipo: religiosos, verbenas, cucañas, dianas y pasacalles, gigantes y cabezudos, actos culturales, deportivos e infantiles, degustaciones, etc. Mención aparte merecen los celebrados festejos taurinos en los que se dan cita las más aplaudidas figuras del toreo y matan el gusanillo los aficionados locales pertenecientes a las ya tradicionales peñas, sin cuya existencia y concurso no podrían concebirse las fiestas. La plena vivencia de estas fiestas patronales para los que aquí llegan es una experiencia de fácil disfrute por la afabilidad y hospitalidad proverbial de los burgenses.

Desde 1999 el día del fundador de la villa, San Pedro de Osma, es también fiesta local.

El carnaval, que se comenzó a revitalizar a principios de la década de los años 90, cuenta cada vez con más adeptos y participación popular.

En Semana Santa, desde el domingo de Ramos al domingo de Pascua, tienen lugar solemnes oficios litúrgicos, destacando como es natural los de la Catedral, y procesiones que recorren las calles de la población, entre las que descuellan las del Viernes Santo y la del Encuentro, el domingo de Resurrección. No hay que perderse el momento en el que durante la vigilia pascual del Sábado Santo por la noche, al tiempo que se canta el Gloria in excelsis Deo, se procede a la retirada del velo de pasión que durante el triduo sacro oculta el esplendoroso retablo mayor de la Catedral.

Muy arraigada entre los burgenses está la devoción a la Virgen del Carmen. El día 16 de julio es sacada su imagen en procesión con masiva concurrencia de gentes procedentes de toda la comarca. Su festividad puede considerarse el arranque del animado verano burgense. Si el baile de La Rueda es, musicalmente hablando, el elemento identificador de la villa, la canción que de forma más emotiva mana de las gargantas de los burgenses, junto a La torre de mi pueblo, es la conocida como Jota de El Burgo en la que queda plasmada la devoción a la Virgen del Carmen:

Con cariño y con amor
a nuestra villa cantamos,
con cariño y con amor.
Es la jota nuestro canto
que es canto del corazón
que es canto del corazón
y a nuestra villa cantamos.
Circulando por su sangre
los hijos del Burgo llevan
circulando por su sangre
un letrerito que dice:
¡Viva la Virgen del Carmen!
¡Viva la Virgen del Carmen!
Los hijos del Burgo llevan.

Otras fiestas son la Cruz de Mayo y San Isidro Labrador, con la siembra de caramelos que los niños se afanan para cogerlos “a repelea”.

Costumbres:

Dentro del ámbito de la tradición musical, la principal aportación que pervive con fuerza todavía en la actualidad es el baile de La Rueda, que ha alcanzado la categoría de elemento identificador y de signo de identidad de El Burgo de Osma.

Para bailar la Rueda, los componentes de la pareja se colocan uno junto a otro y una pareja detrás de otra; al son de la música se dan medios giros alternativos sobre los pies, con los brazos en alto, formando una fila por parejas que trazan una circunferencia. El origen de este baile es remotísimo y no falta quien asegura que algo parecido ya bailaban los arévacos en los tiempos de la Uxama celtíbera.

El Burgo de Osma cuenta con varios grupos musicales. La Banda de Música Amigos de El Burgo alegra las calles con sus interpretaciones, deja apreciar su calidad en los conciertos y marca el son al que bailan la Rueda burgenses y visitantes; el Orfeón Hilarión Eslava es protagonista de la parte musical en las solemnidades litúrgicas de la Catedral; y la Coral Federico Olmeda, además de deleitar en sus aplaudidos conciertos, interviene en la parte musical en los

Historia:

Aparte de los señoriales hitos monumentales y del trazado y alzado urbano, El Burgo de Osma también destaca por su arquitectura popular. En no pocas calles del núcleo histórico se puede contemplar el modelo de casa popular típico de la villa, que lo es de la vieja Castilla. Básicamente, la casa popular consta de un zócalo de mampostería de variable calidad, muros de ladrillo o de adobe, entramado de madera y cubierta de tejado. Los vanos suelen ser de pequeño tamaño y es muy frecuente el balconaje. El soportal es un elemento característico que permite refugiarse del sol y de la lluvia.

Llamativas son las numerosas bodegas de Osma, que siguen el modelo tipológico de la zona de la Ribera Baja del Duero. Tienen una pequeña entrada y un angosto corredor que lleva a una estancia más amplia donde estaba el lagar, junto a otras dependencias en las que se almacenaba el vino en cubas, tinajas o botas. Algunas todavía conservan la zarcera o chimenea que servía para eliminar los gases de la fermentación. En la actualidad, perdida la función de elaboración vinícola, sirven para acoger las copiosas meriendas que fortalecen el ánimo de las cuadrillas de amigos.

Turismo:

Llegando a El Burgo de Osma desde el oeste, por la noche, podemos ver iluminadas las Murallas Romanas, la Torre de la Catedral, la Cruz del Siglo y el Castillo de Osma, produciendo un efecto en el visitante como de entrar en otra dimensión, puesto que algunos de estos monumentos, parecen estar flotando en el aire.

Aquí, por medio de un conocido establecimiento de hostelería, se celebran las Jornadas Gastronómicas de La Matanza del Cerdo.

Hay visitas guiadas en la Catedral, la Calle Mayor está flanqueada por soportales, lo que hace muy agradable el pasear por ella hasta llegar a la Plaza de la Catedral, donde tenemos una fabulosa vista de este monumento.

Información extraida de www.pueblos-espana.org (http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/soria/el+burgo+de+osma/)

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